El derecho a no saber todavía
Me interesan los espacios donde una idea puede existir antes de que sepamos en qué se va a convertir. Donde podemos seguir una intuición, demorarnos y encontrar algo que no estábamos buscando.
Hay experimentos que ayudan a tomar una decisión. Otros nacen del placer de probar. Quiero conservar lugar para ambos: la pregunta que necesita una prueba y la curiosidad que todavía no tiene un propósito.
Experimentar con otras personas
Acompaño a grupos a reconocer el poder de la capacidad de experimentar en sus vidas personales y profesionales, comprender su contexto, las resistencias y diseñar experimentos pequeños.
¿Cómo nos movemos cuando todavía no tenemos certeza?
Un taller para desarrollar nuestra capacidad de experimentar. Partimos de preguntas del grupo, identificamos algo que podamos poner a prueba y pensamos cómo observarlo. Lo que aparece durante el proceso nos ayuda a ajustar la pregunta o cambiar de dirección.
Puede ofrecerse como sesión única, conferencia o proceso de acompañamiento, según tu contexto y lo que tu equipo quiera explorar.
Una invitación a probar
Piensa en algo pequeño que siempre haces igual (¿cómo cocinas tu huevo en las mañanas?). Cambia una sola condición. Observa qué sucede y registra tus hallazgos.
Si quieres, vuelve a hacerlo de otra manera.
Cambia una sola condición y observa qué pasa.
“A veces experimentar vale la pena simplemente porque expande el mundo. Porque durante un instante algo que parecía fijo deja de estarlo. Porque aparece una posibilidad.”